¿Te gustaría tener un trozo de océano en tu casa? ¿Te fascina la vida marina y sus colores? ¿Quieres disfrutar de la belleza y la relajación que te ofrece un acuario de agua salada? Si has respondido que sí a estas preguntas, este artículo es para ti. Te voy a explicar cómo montar un acuario de agua salada desde cero, paso a paso, y qué necesitas para hacerlo. Verás que no es tan difícil como parece, y que el resultado merece la pena.
Elige el tanque, los peces y los accesorios

Lo primero que debes hacer es decidir qué tipo de acuario de agua salada quieres tener. Hay muchas opciones, desde los más sencillos hasta los más sofisticados, con o sin corales, con peces grandes o pequeños, con rocas vivas o artificiales, etc. Lo importante es que elijas el tanque adecuado para el espacio que tienes disponible, el presupuesto que quieres gastar y el nivel de mantenimiento que puedes asumir.
También debes pensar en qué especies de peces y otros animales quieres introducir en tu acuario. No todos los peces son compatibles entre sí, ni con las condiciones del agua o los corales. Debes informarte bien sobre las necesidades y el comportamiento de cada especie antes de comprarla. Algunos peces son más fáciles de cuidar que otros, y algunos requieren más espacio o más alimentación.
Además del tanque y los peces, necesitarás algunos accesorios imprescindibles para tu acuario de agua salada. Entre ellos se encuentran:
Un filtro: para mantener el agua limpia y eliminar los desechos orgánicos.
Un calentador: para mantener la temperatura adecuada del agua, entre 24 y 28 grados centígrados.
Un termómetro: para controlar la temperatura del agua y evitar cambios bruscos.
Un aireador: para oxigenar el agua y favorecer la respiración de los peces.
Un iluminador: para simular el ciclo natural de luz y oscuridad, y favorecer el crecimiento de las plantas y los corales.
Un medidor de pH: para controlar el nivel de acidez o alcalinidad del agua, que debe estar entre 8 y 8.4.
Un medidor de salinidad: para controlar la concentración de sal en el agua, que debe estar entre 1.020 y 1.025 gramos por litro.
Un kit de limpieza: para retirar las algas, los restos de comida y otros residuos que se acumulan en el fondo y las paredes del tanque.
Prepara el agua, el sustrato y las rocas

Una vez que tengas el tanque, los peces y los accesorios, debes preparar el agua, el sustrato y las rocas que vas a usar en tu acuario. Estos elementos son fundamentales para crear un ambiente adecuado para tus peces y mantener el equilibrio biológico del sistema.
Para preparar el agua, puedes usar agua destilada o agua del grifo tratada con un acondicionador específico para eliminar el cloro y otros químicos. También debes añadir sal marina sintética siguiendo las instrucciones del fabricante. Es importante que mezcles bien el agua con la sal hasta que se disuelva completamente, y que la dejes reposar unas horas antes de introducirla en el tanque.
Para preparar el sustrato, puedes usar arena fina o grava especial para acuarios marinos. El sustrato debe cubrir el fondo del tanque con una capa de unos 5 centímetros de grosor. El sustrato sirve como base para las rocas y los corales, y también como refugio para algunas especies de peces e invertebrados.
Para preparar las rocas, puedes usar rocas naturales o artificiales. Las rocas naturales pueden ser rocas vivas o rocas muertas. Las rocas vivas son aquellas que tienen microorganismos beneficiosos para el acuario, como bacterias, algas y esponjas. Las rocas muertas son aquellas que no tienen vida, pero que pueden servir como soporte para las rocas vivas. Las rocas artificiales son aquellas que imitan la forma y el color de las rocas naturales, pero que no tienen ningún beneficio biológico. Las rocas deben colocarse sobre el sustrato formando cuevas, arcos y otros refugios para los peces.
Introduce los peces, las plantas y los corales

El último paso para montar tu acuario de agua salada es introducir los peces, las plantas y los corales que hayas elegido. Antes de hacerlo, debes asegurarte de que el agua tiene la temperatura, el pH y la salinidad adecuados, y que el filtro, el calentador, el aireador y el iluminador funcionan correctamente.
Para introducir los peces, debes seguir un proceso de aclimatación gradual. Esto consiste en colocar las bolsas con los peces dentro del tanque sin abrirlas, y dejarlas flotar durante unos 15 minutos. Luego, debes abrir las bolsas y añadir un poco de agua del tanque cada 5 minutos, hasta que se iguale la temperatura y la salinidad. Después, debes sacar los peces con una red y soltarlos en el tanque. No debes verter el agua de las bolsas en el tanque, ya que puede contener parásitos o enfermedades.
Para introducir las plantas y los corales, debes seguir un proceso similar al de los peces. Debes aclimatarlos al agua del tanque y luego colocarlos en el lugar adecuado. Las plantas y los corales sirven como decoración, como alimento y como refugio para los peces. También ayudan a oxigenar el agua y a mantener el equilibrio ecológico del acuario.
Disfruta de tu acuario de agua salada
Ya has terminado de montar tu acuario de agua salada. Ahora solo te queda disfrutar de él y cuidarlo adecuadamente. Recuerda que debes alimentar a tus peces con comida especial para acuarios marinos, cambiar el 10% del agua cada semana, limpiar el filtro cada mes y medir el pH y la salinidad cada cierto tiempo. También debes observar a tus peces con frecuencia para detectar cualquier signo de estrés o enfermedad.
Un acuario de agua salada es un reto apasionante que te permitirá tener un pedazo de océano en tu casa. Te dará muchas satisfacciones y te hará sentir más cerca de la naturaleza. Espero que este artículo te haya sido útil y que te animes a montar tu propio acuario de agua salada. Si quieres saber más sobre este tema, puedes seguir leyendo mi blog o contactarme por correo electrónico. Te deseo mucha suerte y felicidad con tu acuario.